Santa Teresa de Jesús
… Que el Señor da siempre oportunidad, si queremos.
Santa Teresa de Jesús. Libro de la vida.
Oración – Fidelidad a los ratos de oración – Jacques Philippe
Quien emprende el camino de la oración debe luchar, en primer lugar, por la fidelidad. Lo que importa sobre todo no es conseguir una oración hermosa y gratificante, rica en ideas y sentimientos profundos, sino una oración fiel y perseverante. Dicho de otro modo, no hay que fijarse en la calidad de la oración; hay que fijarse ante todo en la fidelidad en la oración. La calidad será fruto de la fidelidad. Un rato de oración árida, pobre, distraída, relativamente breve, pero mantenida fielmente a diario, es más valiosa y será mucho más fecunda para nuestro avance, que las largas oraciones inflamadas hechas de tarde en tarde cuando nos favorecen las circunstancias. En la vida de oración, la primera batalla que hemos de ganar (después de la decisión de comprometernos a ella seriamente…) es la batalla de la fidelidad a toda costa, según el ritmo que hayamos fijado. Y no es una batalla fácil. El demonio conoce el riesgo y trata de impedir a cualquier precio nuestra fidelidad a la oración. Sabe que el que es fiel a la oración se le escapa, o al menos está seguro de que algún día se le escapará. Entonces, hace todo lo que puede para impedir esa fidelidad. Volveremos sobre esto. De momento, recordemos lo siguiente: vale más una oración pobre, pero regular y fiel, que unos momentos de oración sublimes pero episódicos. Es la fidelidad, y nada más que la fidelidad, lo que permite obtener toda la maravillosa fecundidad de la vida de oración.
Jacques Philippe.
Tiempo para Dios.
San Agustín – Todo es para bien.
Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.
SAN AGUSTÍN, De corre p. et. prat., 9, 24.
San Agustín: cadenas… voluntad… respuesta a Dios
Deseaba y ansiaba la liberación; sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad. El Enemigo se había posesionado de mi voluntad y la había convertido en una cadena que me impedía todo movimiento, porque de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria la costumbre y, la costumbre a la que yo no había resistido, había creado en mí una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, me mantenían en cruel esclavitud. Y ya no tenía la excusa de dilatar mi entrega a Ti alegando que aún no había descubierto plenamente tu verdad, porque ahora ya la conocía y, sin embargo, seguía encadenado… Nada podía responderte cuando me decías: ‘Levántate del sueño y resucita de los muertos y Cristo te iluminará… Nada podía responderte, repito, a pesar de que estaba ya convencido de la verdad de la fe, sino palabras vanas y perezosas. Así pues, te decía: ‘Lo haré pronto, poco a poco; dame más tiempo. Pero ese ‘pronto’ no llegaba nunca, las dilaciones se prolongaban, y el ‘poco tiempo’ se convertía en mucho tiempo…
Acudir a la Virgen María
Si mi corazón es indigno de amarte por estar lleno de afectos terrenales, cámbiamelo, que en tu mano está el hacerlo. Y luego úneme a mi Dios de tal manera que no pueda separarme de su amor. Esto quieres de mí, que ame a tu Dios; y lo mismo pido de tí, que yo le ame y le ame siempre, que nada más deseo. Amén.
San Alfonso María de Ligorio. “Las Glorias de María”.
Dirección espiritual
“Una persona inteligente es sencilla y sumisa, porque ve sus faltas y comprende que tiene necesidad de un guía. Una persona tonta y estrecha es incapaz de ver sus faltas, aunque se las pongan delante de los ojos; y como está satisfecha de sí misma, jamás se mejora”.
Santa Teresa de Jesús.
Oración
La oración -recuérdalo- no consiste en hacer discursos bonitos, frases grandilocuentes o que consuelen…
Oración es a veces una mirada a una imagen del Señor o de su Madre; otras, una petición, con palabras; otras, el ofrecimiento de las buenas obras, de los resultados de la fidelidad…
Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo.
-No te importe decírselo: Señor, aquí me tienes como un perro fiel; o mejor, como un borriquillo, que no dará coces a quien le quiere.
San Josemaría Escrivá de Balaguer. Forja, nº 73.
Lucha
Porque realmente tenemos una gran ventaja para salir siempre vencedores en esta guerra: saber que no necesitamos más que querer pelear.