Amigos y enemigos

Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos.

 San Agustín.

Santa Misa

Cuando el domingo pierde su significado fundamental y se subordina a un concepto secular de “fin de semana”, dominado por la diversión y el deporte, la gente se encierra en un horizonte tan estrecho que no es capaz de ver el cielo.

Juan Pablo II.

Santa Teresita de Lisieux

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¡Qué hermosa es, Madre querida, la vocación que tiene como objeto conservar la sal destinada a las almas!

Enlaces.

Publicado en  on Octubre 1, 2009 at 9:41 am Dejar un comentario

Las Confesiones, de San Agustín

Ahora: si hay alguno que llamado por ti escuchó tu voz y pudo evitar los delitos que ahora recuerdo y confieso y que él puede leer aquí, no se burle de mí, que estando enfermo fui curado por el mismo médico a quien él le debe el no haberse enfermado; o por mejor decir, haberse enfermado menos que yo. Ese debe amarte tanto como yo, o más todavía; viendo que quien me libró a mí de tamañas dolencias de pecado es el mismo que lo ha librado a él de padecerlas.

San Agustín. Libro II, capítulo 7.

Amar ordenadamente

Cualquier cosa, por pequeña que sea, si se ama o mira desordenadamente, nos estorba gozar del sumo bien, y nos daña.

Tomás de Kempis. La imitación de Cristo.

Frases sobre la amistad

Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta. (Ralph W. Emerson, pensador estadounidense).

Los buenos amigos son los que en la prosperidad acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo. (Demetrio I).

Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo…, aunque los amigos a veces traicionan. —No me parece mal.

Pero… ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona?

San Josemaría, Camino punto 88.

Obediencia

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Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias, pierde las comunes. El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura. Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta. Porque tanto más presto se vence el enemigo exterior, cuanto no estuviere debilitado el hombre interior. No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu. Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre. Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

 

BEATO TOMÁS DE KEMPIS (1380 – 1471).

Sacerdote de los Canónigos Regulares de Windesheim.

Fiesta: 30 de Agosto.

DE LA IMITACIÓN DE CRISTO.

Camino, del fundador del Opus Dei

Recógete. —Busca a Dios en ti y escúchale.

Camino, 319.

Lo escojo todo

Dios mío, yo lo escojo todo. No quiero ser santa a medias, no me asusta sufrir por ti, sólo me asusta una cosa: conservar mi voluntad. Tómala, ¡pues “yo escojo todo” lo que tú quieres…!

Santa Teresita de Lisieux.

Celibato

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Por mi voto de castidad no solo renuncio al estado del matrimonio, sino que también consagro a Dios el uso de mis actos interiores y exteriores, mis afectos. En conciencia no puedo amar a otra persona con el amor de una mujer por un hombre. Ya no tengo derecho a dar ese afecto a ninguna otra criatura, sino solamente a Dios. Pero no por eso somos como piedras, seres humanos sin corazón. No, en absoluto. Hemos de mantenernos como estamos, pero darlo todo por Dios, a quien hemos consagrado todos nuestros actos interiores y exteriores. La castidad no significa simplemente no estar casada, sino amar a Cristo con un amor indiviso. Es algo más profundo, algo vivo, algo real. Es amarlo con una castidad amorosa e íntegra por medio de la libertad de la pobreza.

 Madre Teresa de Calcuta.