Santidad; propósitos – Beato Álvaro del Portillo 

​Si has dejado por Dios las cosas ilícitas, ¿por qué no dejas también las lícitas?
Beato Álvaro del Portillo.

Published in: on agosto 25, 2016 at 3:36 pm  Comments (1)  
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La trampa de la desmovilización – Perseverancia

En algunos momentos de la lucha, cuando nos hallamos especialmente preocupados por lo que «no va» en nuestro entorno, en nuestra comunidad, en nuestra familia o en nuestro medio eclesial, y nos sentimos tentados de desalentarnos y bajar los brazos, esto es lo que deberíamos decirnos: pase lo que pase, sean cuales sean los errores y faltas cometidos aquí y allá, esto no nos quita absolutamente nada. Ni siquiera el vivir entre gente que comete pecados mortales desde que se levanta hasta que se acuesta puede impedirme que ame al Señor y sirva al prójimo, ni me priva de ningún bien espiritual, ni es obstáculo para que yo siga dirigiéndome a la plenitud del amor. Aunque a mi alrededor el mundo se desmoronase, nada me quitaría la posibilidad de rezar, de amar a Dios y de poner en Él toda mi esperanza.

Por supuesto que no se trata de encerrarse en una torre de marfil y volverse absolutamente indiferentes a lo que sucede junto a nosotros, ni tampoco de permanecer siempre pasivos. Cuando en nuestro entorno surgen problemas, claro que debemos desear que se resuelvan, además de discernir lo que Dios quiere de nosotros: ¿debo intervenir?; ¿está en mi mano, de un modo real y concreto, hacer algo? Si la respuesta es afirmativa, sería un pecado de omisión no hacer nada.

Lo que quiero decir es que, aunque parezca que todo marcha mal, es absolutamente necesario preservar esa libertad nuestra de continuar esperando en Dios y sirviéndole con entusiasmo y alegría. En efecto, el demonio a menudo busca cómo descorazonarnos, desmoralizamos o hacemos perder la alegría de servir al Señor, y uno de sus métodos preferidos consiste en inquietarnos con lo que nos toca de cerca.

Supongamos que formo parte de una comunidad: el demonio, con el fin de hacerme perder todo mi dinamismo y mi energía espiritual, se las arreglará para que me fije en un montón de cosas negativas, tales como el comportamiento injusto de los directores o de los hermanos, sus errores, su falta de fervor, sus pecados a veces graves, etc. Entonces se abatirá sobre mí una carga de inquietud, de tristeza y desaliento, que irá minando poco a poco mi propio impulso espiritual: ¿de qué sirven tantos esfuerzos por rezar, o por ser generoso, cuando existen tantos problemas entre nosotros? Y enseguida nos asalta la tibieza… Tenemos que detectar cómo actúa la tentación y reaccionar diciendo: pase lo que pase, no tengo nada que perder; debo conservar mi fervor, y continuar amando a Dios y rezando con todo el corazón; debo amar a las personas con las que convivo, incluso aunque no sepa en qué acabará esta situación. No pierdo el tiempo ni me equivoco intentando amar en lo cotidiano: este amor nunca será en vano. «Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor», dice San Juan de la Cruz.

Por el contrario, si me entristezco y los problemas que existen en mi entorno me llevan a perder el fervor, no resolveré nada: sólo añadiré mal sobre mal. Si el pecado que me rodea me conduce al desasosiego y el descorazonamiento, únicamente acelero la propagación del mal. El mal no puede vencerse más que con el bien, poniendo freno a la difusión del pecado con nuestra devoción, nuestra alegría y nuestra esperanza, haciendo hoy el bien que está en nuestra mano sin preocupamos del mañana.

JACQUES PHILIPPE.

LA LIBERTAD INTERIOR

Imitación de Cristo – Tomás de Kempis – Crítica

El hombre recogido antepone el cuidado de sí mismo a todos los cuidados; y el que tiene verdadero cuidado de sí, poco habla de otros. Nunca estarás recogido y devoto, si no callares las cosas ajenas, y especialmente mirares a ti mismo. Si del todo te ocupares en Dios y en ti, poco te moverá lo que sientes de fuera. ¿Dónde estás cuando no estás contigo? Y después de haber discurrido por todas las cosas ¿qué has ganado si de ti te olvidaste? Si has de tener paz y unión verdadera, conviene que todo lo pospongas, y tengas a ti solo delante de tus ojos.

BEATO TOMÁS DE KEMPIS

(1380 – 1471)

Sacerdote de los Canónigos Regulares de Windesheim

Fiesta: 30 de Agosto

De la imitación de Cristo y menosprecio del mundo.

Frases de Don Bosco

“El demonio siempre se interpone para impedir la conversión”.

“Las debilidades del alma hay que atenderlas por lo menos con el mismo cuidado como se trate la enfermedad del cuerpo”.

“Debes dar siempre importancia a todas tus acciones”.

“Si has de aconsejar o avisar, que quien consulte contigo se retire de ti como amigo y contento”.

 

 

Published in: on abril 2, 2014 at 10:03 am  Comments (3)  

San Francisco de Sales – Examen

No es necesario romper las cuerdas y arrojar el laúd cuando vemos que está desafinado, sino que hay que poner oído atento para descubrir dónde está el desconcierto, y tensar o aflojar la cuerda nuevamente, según lo requiera el caso.

San Francisco de Sales, Cartas, 1 c., 212.

Santa Teresa – Amigos de Dios

“Como es tanta la penuria de los tiempos que hoy pasamos, requiere Dios amigos fuertes para sustentar a los flacos”.

 

Santa Teresa de Jesús.

San Josemaría. Resurgir, oración.

En ocasiones, alguno me ha dicho: Padre, si yo me encuentro cansado y frío; si, cuando rezo o cumplo otra norma de piedad, me parece que estoy haciendo una comedia…

    A ese amigo, y a ti —si te encuentras en la misma situación—, os contesto: ¿una comedia? —¡Gran cosa, hijo mío! ¡Haz la comedia! ¡El Señor es tu espectador!: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo; la Trinidad Beatísima nos estará contemplando, en aquellos momentos en los que “hacemos la comedia”.

    —Actuar así delante de Dios, por amor, por agradarle, cuando se vive a contrapelo, ¡qué bonito! ¡Ser juglar de Dios! ¡Qué estupenda es esa recitación llevada a cabo por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por dar gusto a nuestro Señor!

    —Esto sí que es vivir de Amor.

San Josemaría. Forja, nº 485.

Desear lo bueno

Todo lo que quieres y deseas es bueno. No quieres tener una bestia mala, un siervo malo, un vestido malo, una quinta mala, una casa mala, una mujer mala, unos hijos malos. Todo lo quieres bueno: pues sé también bueno tú, que todo lo quieres bueno. ¿Dónde has tropezado para que, entre todas las cosas buenas que quieres, tú sólo quieras ser malo?

San Agustín, Sermón 297.

Santo Cura de Ars – Superar los respetos humanos

El Cura de Ars dice a una: “comulga con frecuencia, diariamente”, ella responde “en mi pueblo no se acostumbra”, a lo que el santo añade: “si no hay costumbre, la introduces”.

Al cabo de unas semanas regresa la chica y comenta: “me señalan con el dedo”. En esto el sacerdote dice: “llévate algunas amigas y ya no estarás tú sola” … en seis meses formaban una docena.

Published in: on noviembre 5, 2013 at 10:57 am  Comments (1)  

Santa Teresa – Entrega. Perseverancia. Fidelidad

“Mas parécenos que lo damos todo, y es que ofrecemos a Dios la renta o los frutos y quedámonos con la raíz y posesión.”

 

Santa Teresa de Jesús. Vida 11,5.