Las Confesiones, de San Agustín

Ahora: si hay alguno que llamado por ti escuchó tu voz y pudo evitar los delitos que ahora recuerdo y confieso y que él puede leer aquí, no se burle de mí, que estando enfermo fui curado por el mismo médico a quien él le debe el no haberse enfermado; o por mejor decir, haberse enfermado menos que yo. Ese debe amarte tanto como yo, o más todavía; viendo que quien me libró a mí de tamañas dolencias de pecado es el mismo que lo ha librado a él de padecerlas.

San Agustín. Libro II, capítulo 7.

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Aristóteles

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

Miguel de Cervantes

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¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?

Miguel de Cervantes Saavedra, 1547-1616. Escritor español. Autor de la obra “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”.

Corazón

La peor prisión es un corazón cerrado.

Juan Pablo II.

Proverbios árabes

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Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.