San Agustín, varios:

“Dios lo que más odia después del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado”.

“Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta”.

“La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre”.

Anuncios

San Agustín – Todo es para bien.

Para quienes aman a Dios, todo contribuye para su mayor bien: Dios endereza absolutamente todas las cosas para su provecho, de suerte que aún a quienes se desvían y extralimitan, los hace progresar en la virtud, porque se vuelven más humildes y experimentados.

 

SAN AGUSTÍN, De corre p. et. prat., 9, 24.

San Agustín: cadenas… voluntad… respuesta a Dios

Deseaba y ansiaba la liberación; sin embargo, seguía atado al suelo, no por cadenas exteriores, sino por los hierros de mi propia voluntad. El Enemigo se había posesionado de mi voluntad y la había convertido en una cadena que me impedía todo movimiento, porque de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria la costumbre y, la costumbre a la que yo no había resistido, había creado en mí una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, me mantenían en cruel esclavitud. Y ya no tenía la excusa de dilatar mi entrega a Ti alegando que aún no había descubierto plenamente tu verdad, porque ahora ya la conocía y, sin embargo, seguía encadenado… Nada podía responderte cuando me decías: ‘Levántate del sueño y resucita de los muertos y Cristo te iluminará… Nada podía responderte, repito, a pesar de que estaba ya convencido de la verdad de la fe, sino palabras vanas y perezosas. Así pues, te decía: ‘Lo haré pronto, poco a poco; dame más tiempo. Pero ese ‘pronto’ no llegaba nunca, las dilaciones se prolongaban, y el ‘poco tiempo’ se convertía en mucho tiempo…

Amigos y enemigos

Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos.

 San Agustín.

Las Confesiones, de San Agustín

Ahora: si hay alguno que llamado por ti escuchó tu voz y pudo evitar los delitos que ahora recuerdo y confieso y que él puede leer aquí, no se burle de mí, que estando enfermo fui curado por el mismo médico a quien él le debe el no haberse enfermado; o por mejor decir, haberse enfermado menos que yo. Ese debe amarte tanto como yo, o más todavía; viendo que quien me libró a mí de tamañas dolencias de pecado es el mismo que lo ha librado a él de padecerlas.

San Agustín. Libro II, capítulo 7.

Oración, pedir, escuchar

Nos manda algunas cosas que no podemos para que por ahí sepamos qué cosas le tenemos que pedir.

San Agustín.

Rezar, oración

Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.

San Agustín (354-439). Obispo, filósofo y Padre de la Iglesia.

El buen camino

san-agustin

Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

San Agustín

San Agustín: nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti

 

Y ahora hay aquí un hombre que te quiere alabar. Un hombre que es parte de tu creación y que, como todos, lleva siempre consigo por todas partes su mortalidad y el testimonio de su pecado, el testimonio de que tú siempre te resistes a la soberbia humana. así pues, no obstante su miseria, ese hombre te quiere alabar. Y tú lo estimulas para que encuentre deleite en tu alabanza; nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti.

 

San Agustín. Confesiones, Libro Primero.

Dar, darse, recibir

Da lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.

San Agustín.