El buen camino

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Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

San Agustín

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San Josemaría

Hijos míos, allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres.

 

San Josemaría.

Homilía “Amar al mundo apasionadamente“.

San Agustín

Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos.

Camino

Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.

San Josemaría. Camino, punto 2.

Espíritu Santo

3. La víspera de empezar este Decenario, que es la víspera de la Ascensión gloriosa de Nuestro Divino Redentor, os habéis de preparar, con resoluciones firmes, para emprender la vida interior, y emprendida esta vida, no abandonarla jamás.

 

No pongáis vuestros ojos en lo que cuesta; ponedles en lo que vale; siempre ha sido así: el costar mucho lo que mucho vale. ¿Y qué es el trabajo que ponemos en el propio conocimiento, para lo que por ello se nos da?

 

¡Oh qué glorioso es el morir uno a sí mismo para no tener vida sino en Dios! ¿Quién podrá, ni imaginar siquiera, lo que es vivir en Dios y endiosados?

 

Francisca Javiera del Valle.

Decenario al Espíritu Santo.

Advertencias, 3.

Ascética meditada

Enemigos reales de tu oración: la imaginación, “la loca de la casa” que te turba y distrae con sus vuelos y con sus piruetas; tus sentidos despiertos y poco mortificados; la falta de preparación remota –si quieres llamarla de modo distinto, llámala disipación- por lo cual te encuentras tan lejos de Dios nuestro Señor cuando empiezas tu oración; tu corazón poco mortificado …, poco purificado, poco desligado de las cosas de la tierra, que mancha de fango las alas de tu alma y te impide elevarte hacia una mayor intimidad con Dios, la falta de esfuerzo y de auténtico interés, por tu parte, en los momentos en que te quedas cara a cara con el Señor.

Salvador Canals. Ascética Meditada; “Yo estaré con vosotros siempre”.

Hoy una frase de un deportista

He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito.

Michael Jordan.

La familia

“La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz.”

Madre Teresa de Calcuta.

Juan Pablo II: a los jóvenes

Me dirijo sobre todo a vosotros, queridísimos chicos y chicas, jóvenes y menos jóvenes, que os halláis en el momento decisivo de vuestra elección. Quisiera encontrarme con cada uno de vosotros personalmente, llamaros por vuestro nombre, hablaros de corazón a corazón de cosas extremadamente importantes, no sólo para vosotros individualmente, sino para la humanidad entera.

Quisiera preguntaros a cada uno de vosotros: ¿Qué vas a hacer de tu vida? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Has pensado alguna vez en entregar tu existencia totalmente a Cristo? ¿Crees que pueda haber algo más grande que llevar a Jesús a los hombres y los hombres a Jesús? (1).

 

Juan Pablo II. Pronunciado en Roma (Italia), 13-V-1984.

Peticiones ineficaces

He pedido a Dios que me quite el orgullo: …y me ha respondido que no corresponde a Él quitármelo, sino a mí renunciar a él.

 

– He pedido a Dios que me conceda la paciencia: …y me ha respondido que no puede: la paciencia se deriva del sufrimiento y no se concede, se merece.

 

– He pedido a Dios que me dé la felicidad: …y me ha dicho que es imposible: El concede bendiciones (buenas o malas según la opinión de los hombres), encontrar la felicidad en ellas depende de mí.

 

– He pedido a Dios que me evite el dolor: …y me dice que no me conviene: el sufrimiento me aparta de las preocupaciones del mundo y me acerca al mismo Dios.

 

– He pedido a Dios que haga crecer mi espíritu: …y me ha dicho que no: yo debo crecer por mí mismo, pero El me podará y hará fecundo mi esfuerzo.

 

– He pedido a Dios que me ayude a amar a los demás como Él me ama: …y me ha dicho: ¡al fin has tenido una buena idea!

 

(De un boletín belga)

Published in: on junio 4, 2008 at 8:32 am  Comments (1)