Tibieza

El tibio es un ateo en potencia, al que ya empieza a parecerse en muchas cosas.

“La Tibieza”. Francisco Fernández-Carvajal.
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Frases sobre la amistad

Un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta. (Ralph W. Emerson, pensador estadounidense).

Los buenos amigos son los que en la prosperidad acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo. (Demetrio I).

Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo…, aunque los amigos a veces traicionan. —No me parece mal.

Pero… ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona?

San Josemaría, Camino punto 88.

Oración, pedir, escuchar

Nos manda algunas cosas que no podemos para que por ahí sepamos qué cosas le tenemos que pedir.

San Agustín.

Camino

Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo.

San Josemaría. Camino, punto 2.

Ascética meditada

Enemigos reales de tu oración: la imaginación, “la loca de la casa” que te turba y distrae con sus vuelos y con sus piruetas; tus sentidos despiertos y poco mortificados; la falta de preparación remota –si quieres llamarla de modo distinto, llámala disipación- por lo cual te encuentras tan lejos de Dios nuestro Señor cuando empiezas tu oración; tu corazón poco mortificado …, poco purificado, poco desligado de las cosas de la tierra, que mancha de fango las alas de tu alma y te impide elevarte hacia una mayor intimidad con Dios, la falta de esfuerzo y de auténtico interés, por tu parte, en los momentos en que te quedas cara a cara con el Señor.

Salvador Canals. Ascética Meditada; “Yo estaré con vosotros siempre”.

Sobre humildad y obediencia

No a todos conviene la observancia de todos los consejos. Dados como están para favorecer la caridad, ésta es la que ha de regular y medir su ejecución… Los que tenemos que practicar los religiosos, son los comprendidos en nuestras Reglas. Y a la verdad, nuestros votos, nuestras leyes monásticas, las órdenes y consejos de nuestros Superiores constituyen para nosotros la expresión de la voluntad divina y el código de nuestros deberes de estado.

 

Dom Vital Lehodey

El santo abandono